Coches eléctricos
La historia del coche eléctrico parece la historia de un fracaso, un “bluf” tecnológico. Pero el coche eléctrico tiene mucho más pasado del que creemos y sobre todo mucho más futuro.
Para empezar, una curiosidad. Cuando aparecieron los primeros vehículos autopropulsados a finales del siglo XIX, lo más común era que fuesen eléctricos. No olvidemos que la primera perforación petrolífera no se hizo hasta 1859. La electricidad, y sobre todo la máquina de vapor, estaban más popularizadas por entonces. Sin embargo, a principios del siglo XX se comenzó a obtener petróleo barato y abundante y se mejoraron las técnicas de refinamiento para obtener gasolina y otros productos. Esto desbancó a las anteriores tecnologías, que eran más ineficientes.
Se lleva hablando de los coches eléctricos desde la crisis del petróleo de 1973, cuando el mundo desarrollado comenzó a concienciarse sobre el ahorro energético y la limitación de los recursos. Pero aún con el petróleo encarecido, no se ha podido (o no se ha querido) obtener un vehículo eléctrico más rentable que los propulsados por combustibles fósiles. En California, estado que tradicionalmente ha estado a la vanguardia de EEUU, hubo un intento por implementar esta tecnología. Algunas grandes compañías lanzaron algunos ZEV (Zero-emissions vehicle) al mercado, pero la cosa no triunfó demasiado.
Es difícil introducir este tipo de coches sin una infraestructura adecuada -sobre todo estaciones de servicio en el caso de automóviles de hidrógeno- y sin dar subvenciones, publicidad, legislación, y esas cosas. Aunque también ocurre al revés, nadie pone una “hidrogenera” si no tiene clientes. El clásico problema del huevo y la gallina.
No obstante, California es el único lugar del mundo con una red relativamente amplia de hidrogeneras y todos los prototipos que se comercializen a pequeña escala serán probablemente probados allí. Hay también otras iniciativas, como la de Israel, que pretende crear una red de coches eléctricos aprovechando el reducido tamaño de su territorio y la gran inversión que están haciendo en energías renovables. Además, el hecho de no querer depender energéticamente de los países árabes con los que está permanentemente enfrentado es un gran aliciente.
Pero la introducción masiva de estos coches, tanto si obtienen la energía de la red eléctrica como si la sintetizan mediante una pila de hidrógeno, es una medida necesaria pero insuficiente. Recordemos que la electricidad se obtiene mayoritariamente de combusibles fósiles y que el hidrógeno se obtiene fácilmente del gas natural, pero es muy caro de generar mediante electrólisis, que sería lo único realmente sostenible hasta ahora.






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